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domingo, 28 de agosto de 2011

Justicia Comunitaria Guaraní


Comentario y Presentación del libro “Justicia Comunitaria Guaraní”

Por: María Esther Mercado Huerta  (Antropóloga y miembro del Colegio de Antropólogo de Cochabamba)


Tengo la honra de realizar la presentación del libro “Justicia Comunitaria Guaraní”, fruto del trabajo de un equipo de investigación, cuyos coordinadores fueron nuestros hermanos guaraníes Elio Ortiz y Elías Caurey.

Según señalan los autores, esta investigación que retoma a los actores como libro, emerge de una primera iniciativa del Viceministerio de Justicia Comunitaria y cuya respuesta no se dejó esperar. Los dueños de la palabra o dueños del saber “Arakuaa Iya”, es decir los ancianos de la comunidad, estuvieron de acuerdo para llevar a cabo esta propuesta. De manea que el equipo de investigación utilizando un dialogo entre la metodología cuantitativa y metodología cualitativa, plasmaron su trabajo como intermediarios en este dialogo de saberes. Esta acción de conocer en profundidad – como reza la antropología – y poder posteriormente interpretar los significados simbólicos de la riqueza de la cultura guaraní, se plasmó en la complementariedad de los jóvenes, de los ancianos o dueños de la palabra y de las mujeres, las que crean y recrean el ñande reko, es decir, el modo de ser del guaraní.

La investigación “Justicia comunitaria guaraní” ha merecido sin lugar a dudas, mucha dedicación de parte de los investigadores. “El estar ahí” como propuesta malinowskiana, les ha permitido pues ser uno más en la comunidad: participar en la pesca; estar sumisos ante la decisión comunal; ajustarse al horario de los dueños de la palabra; morderse la lengua cuando un anciano los trapea, etc, ect, etc. Lo que sin lugar a dudas como instrumento de investigación, nos permite a los antropólogos mirar a través del otro, en este caso nosotros, comprendamos y vivamos también su ñande reko.

Es asi que, este significativo trabajo en su ejecución, se encontró con una serie de consideraciones que no fueron sencillas de abordarlas, como por ejemplo: algunas preguntas que se refieren al “modo de ser” del guaraní – lo que hace la diferencia – pues ellos (los guaraní) no preguntan por la vida ajena, de manea que, su tarea consistió en minimizar esta “agresión social” que probablemente podrían vivir los guaraní al ser investigados sobre “su modo de ser”. Sin embargo, el resultado fue positivo, pues a través de encuestas se pudo clasificar el pueblo guaraní, tomando en cuenta las tres variedades sociolingüísticas ya establecidas en las dimensiones política, social, histórica y cultural. Simultáneamente se visibilizo la conservadora trilogía colonizadora y republicana: las misiones; el ejército; y las haciendas.

Concurrentemente uno de los retos más importantes de este trabajo fue el esfuerzo técnico por comprobar lo demostrable, una tarea por cierto muy difícil, - según los investigadores – “un trabajo decodificador de la realidad observada y susceptible de ser considerada subjetiva por la condición étnica experimentada en los propios investigadores, con ideas preconcebidas, que probablemente no pudieron despojarse por completo de ellas”.

Pues bien, pasemos ahora a ver cómo este género de investigadores nos enriquecemos como seres humanos al conocer y comprender – a través de ella – la cosmovisión de los pueblos, en este específico y honroso trabajo, de nuestros hermanos guaraní.

“El guaraní piensa y actúa con el corazón, es así que el sentido de justicia, en pocas palabras es el vivir bien – yaiko kavi vae, cuyo significado es vivir en armonía con la naturaleza, con la comunidad y vivir en armonía con uno mismo. El saber guaraní es pensar y actuar con el corazón.

El dueño de la palabra o dueño del saber, el Ñee Iya o Arakuua, es el anciano o viejo. Este viejo que en la cultura occidental no se lo toma en cuenta, en la cultura guaraní es el depositario del saber, de forma tal que cuando un joven quiere hablar con él, tiene que ser simbólicamente anciano para intercambiar códigos y poder compartirlos.

Me voy a permitir dar lectura de lo que piensa y siente un anciano:

“nunca dejen de practicar esto que es nuestro, no hagan que  se pierda esta nuestra forma de ser, porque es una herencia de nuestros abuelos”

Y lo que señala en estas palabras el anciano, es el recrear una cultura, una cultura en la que el hombre pertenece al territorio, porque para el guaraní la tierra no les pertenece a ellos, ellos pertenecen a la tierra, de tal forma que donde ellos nacen, ahí mueren, es el lugar del principio y del fin.

En este contexto entonces, podemos entender la lucha incansable de los guaraní por el territorio, un lugar donde ejerzan su libertad, un lugar donde recreen su cultura y donde se respete su forma de ser o ñande reko para vivir una vida plena - o – yaiko kavi vae – en este espacio simbólico donde la justicia  tiene un tratamiento “afectuoso” de los delitos, un tratamiento equilibrado, en el que prima el deseo de ser correcto en las decisiones.

Empero, en esta presentación no entraremos en detalle sobre el tipo de casos que tienen que ver con la justicia comunitaria guaraní, ni la prevalencia de unos o de otros casos, eso les dejo a ustedes para que puedan apreciar a través de la lectura de este documento. No obstante, debo resaltar sobre las decisiones que se toman al respecto a las sanciones en la mayoría de los casos, que son resueltas en la comunidad, existiendo para tal cosa, varias esferas de resolución:

Las asambleas; las asambleas de advertencia; la acción; la familia acción; el paye (chaman); el paye acción; la asamblea paye acción, es decir, estas variadas formas de llevar a cabo la resolución de conflictos, me trae a la memoria los pasos que en repetidas ocasiones sucede en las familias  - dar una serie de oportunidades a los miembros que transgreden – pues como se dijo al inicio “el guaraní piensa y actúa con el corazón”. Esta es una familia grande. (“ogaygua guasu”)

Y para comprender tal cosa, hablemos sobre la cosmovisión guaraní y el sentido de justicia:

Para los guaraní el bien y el mal existen juntos en la comunidad, en palabras de los ancianos es el Chamán y el Brujo, acción que se hace extensiva a la globalidad existencial. La oposición complementaria de los principios esenciales de la vida, el bien y el mal; sociedad y cultura; hombre y mujer; espíritu y materia, dualidades que son la misma cosa en su unidad y separación.

Entonces JUSTICIA  es vivir en armonía, es vivir en esos principios esenciales de la vida, es estar en EQUILIBRIO, es sentirse bien comunalmente, llevar una vida digna, pero todo eso es cambiante y nada se fija para siempre, sino en función a la realidad del momento. Entonces la justicia comunitaria guaraní debe comprenderse como causa- efecto de un pensamiento- acción bajo los principios de concebir la vida social y cultural, y luego sometido a un proceso debidamente sistemático y estructurado. De tal manera que los investigadores llegan a la conclusión de que NO HAY JUSTICIA COMUNITARIA sin la ASAMBLEA  en pleno y sin la decisión comunitaria, ni JUSTICIA COMUNITARIA  sin la comunidad ordinaria (en el cotidiano) controlando y juzgando previamente a sus miembros. Siendo así, la justicia se aplica en el lugar donde también se reflexiona, se da oportunidades, se corrigen errores, se perdona, es decir, no es únicamente en espacio de sanción y castigo, es un lugar que simbólicamente es el equilibrio.

Hermanos Elías y Elio:
Me he maravillado con la lectura de esta investigación. Todo lo escrito por grandes investigadores de la cultura guaraní como Nordeskiold, Meliá, Combès, Saignes,  Albo, Pifarré, me ha transportado desde este presente hasta el pasado  - como una historia regresiva – para entender y vivir esa emoción sentida, por leer de otra forma a esta cultura legendaria con tanta historia, con tantos atropellos y a pesar de aquello mantener esa identidad que es lo que muchos deseamos en nuestro inconsciente, en lo más profundo de nuestro ser: el ser parte de una cultura y el de recrearla permanentemente.

Finalmente y para concluir, esta investigación donde se “presentiza la memoria o se historiza el presente”, a través de diferentes metodologías, los detalles están abordados de la manera más correcta y científica y a la vez sencilla, nos muestra una faceta del pueblo guaraní a partir de un cotidiano. Con seguridad, (distinguido público presente) este libro es un aporte muy valioso a la vivencia intercultural positiva. Muchas felicidades hermanos y nuestra admiración por su aporte al conocimiento de las culturas de nuestro país.


Cochabamba, 18 de julio de 2011

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